Telesecundaria Seneca

Orgullosamente de Hueyotlipan Soy

Acerca de

Lucio Anneo Séneca.



Córdoba,4 a C. 65 d C. hijo de Séneca el Viejo fue un filósofo romano conocido por sus obras de carácter moralista. Filósofo español nace en el seno de una rica familia del orden ecuestre y muere en Roma. Estudió gramática y retórica en el foro, pero pronto se volvió a la filosofía. Su formación fue variada. Estudió con Sotión, filósofo ecléctico, con el estoico Attalo y con Papirio Fabiano. Más adelante en su vida fue amigo íntimo de Demetro. Fue a Egipto con su tío, Casó con Pompeya Paulina.

Su estilo brillante de orador y escritor se había asentado cuando llega al poder en el año 39 el emperador Cayo César Germánico Calígula. Por influencia de Agripina se le llama a Roma, se le nombra pretor, y también, tutor del joven Nerón, cuando éste sube el poder, lo nombra consejero político y ministro. Durante los ocho años siguientes Séneca y Sexto Afranio Burrus, prefecto de la guardia pretoriana, figura clave en el gobierno del imperio. Introducen importantes reformas fiscales y judiciales, constituyendo una de las épocas más justas de la historia de Roma y controlando los desmanes de Agripina y de Nerón. Burrus muere en el 62, y Séneca se encuentra sin apoyo; pide a Nerón, retirarse de la corte. En el año 65 se le acusa de estar implicado en la conjura de Pisón contra Nerón. Como la conjura es descubierta se le condena al suicidio.

Séneca y la educación para la vida. Es el más representativo de los pedagogos de la época imperial, junto con Quintiliano. El punto de partida de sus ideas pedagógicas es la individualidad del educando. Aconseja Séneca que el maestro considere de cerca la psique, frágil y compleja, del alumno. Solo sobre esta base puede la educación, que es un arte tan eficaz como difícil, alcanzar sus propósitos: la liberación de las pasiones y la armonía con la naturaleza.

El hombre es la naturaleza provista de razón.
La educación -dice Séneca- debe tener un carácter eminentemente práctico.
No hay que enseñar para la escuela, sino para la vida.
La formación filosófica tiene que prevalecer sobre la educación enciclopédica; toda vez que la primera da un criterio para conducir la vida misma y la segunda hace caer al alumno en una dispersión de conocimientos, cuando se abusa de ellos. Séneca defiende, finalmente, la idea de una concentración moral de la enseñanza: todos los conocimientos han de ponerse en relación con la conducta moralmente orientada. “¿de qué me sirve saber dividir un campo, si no sé dividirlo con un hermano”?